Aquel año de 1980, gobernaba España la UCD, si, ese partido donde militaba D. Javier Arenas, tan enfrascado ahora en presidir una autonomía en la que nunca ha creído.
Poco partidaria de descentralizar el Estado, la derecha, que aceptaba sin remilgos las autonomías en Cataluña y País Vasco, quería colarnos en Andalacía una autonomía de segunda clase.
Pero el pueblo andaluz contestó afirmativamente a aquella preguntita de marras:
¿Da usted su acuerdo a la ratificación de la iniciativa prevista en el artículo ciento cincuenta y uno de la Constitución a efectos de la tramitación por el procedimiento establecido en dicho artículo?
Así con un 86.94% de apoyo, aquel 28 de febrero Andalucía se consagraba como una de las comunidades históricas del estado español y comenzaba su andadura lo que hoy conocemos como Comunidad Autónoma de Andalucía, una de las diecisiete que componen España.
Poco partidaria de descentralizar el Estado, la derecha, que aceptaba sin remilgos las autonomías en Cataluña y País Vasco, quería colarnos en Andalacía una autonomía de segunda clase.
Pero el pueblo andaluz contestó afirmativamente a aquella preguntita de marras:
¿Da usted su acuerdo a la ratificación de la iniciativa prevista en el artículo ciento cincuenta y uno de la Constitución a efectos de la tramitación por el procedimiento establecido en dicho artículo?
Así con un 86.94% de apoyo, aquel 28 de febrero Andalucía se consagraba como una de las comunidades históricas del estado español y comenzaba su andadura lo que hoy conocemos como Comunidad Autónoma de Andalucía, una de las diecisiete que componen España.
Andalucía ha crecido en estos años en más de 1.900.000 personas, y ha
pasado de ser tierra de emigrantes a lugar de acogida, con más de 720.000 inmigrantes en la actualidad.
Pero lo que verdaderamente ha
caracterizado a Andalucía en estos 30 años ha sido la aplicación de tres
políticas sociales:
En primer lugar, la atención a los mayores, y a las
personas con algún tipo de discapacidad. Como ejemplo, el año pasado
la Junta invirtió una media de 2,5 millones de euros diarios en
atención a la dependencia.
En segundo lugar, las políticas educativas, que han permitido
extender el derecho a la educación, y que Andalucía pase de una tasa de
analfabetismo del 17%, el doble que la media nacional de la época, a casi una extinción total, con la escolarización
del 100% de los niños de entre 3 a 16 años. En el año 1980 sólo un 4% de la población
mayor de 16 años tenía estudios superiores, en 2011 superamos el 20%.
Y, tercera, la de sanidad, donde no sólo se ha
incrementad el número de centros de atención primaria y de atención
hospitalaria, y se ha multiplicado por dos el número de profesionales de
la sanidad, sino que los últimos años se ha conseguido que Andalucía
sea pionera en muchos programas de investigación biomédica y de
trasplantes de órganos.
Por último, el papel de la
mujer en Andalucía en estas tres últimas décadas ha dado un salto cualitativo y cuantitativo desde un papel
marginal y secundario hasta una presencia activa en la sociedad. En la actualidad trabajan cuatro veces más mujeres que en 1980
aunque el paro femenino siga siendo mayor que el masculino y los
salarios de las mujeres sigan siendo de media un 22% menos que los de
los hombres. Porque en todo, nos queda mucho camino por recorrer. ¡Pero será nuestro propio camino!
En palabras de Antonio Pascual Acosta, Presidente de la Academia de Ciencias Sociales y del Medioambiente de Andalucía:
"Aunque el dato del desempleo podría trastocar ahora cualquier visión realista
de la Andalucía actual, hay que hacer una afirmación rotunda:
Andalucía era hace 30 años una de las regiones más
subdesarrolladas de Europa desde cualquier punto de vista (social,
económico o demográfico) y en estos años ha crecido por encima de la
media europea experimentando una importante mejora de sus
infraestructuras y de su bienestar social"


